Blog de crítica de la cultura y otras balas de fogueo al gusto de Óscar S.

Encuadre: página de "Batman: Year One", Frank Miller y David Mazzucchelli, 1986-7, números 404 a 407 de la serie.

jueves, 30 de septiembre de 2010

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http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0176/articulo.php?art=1057&ed=0176

Los malentendidos de la "Bolonia española", Ramón Rodríguez, ABC, 26-01-09

¿QUÉ pasa con «Bolonia»? ¿Por qué ha saltado de pronto a la opinión pública el ya largo proceso de adaptación de la Universidad española al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES)? Como tantas veces, resulta desesperanzador comprobar que la Universidad sólo sale a la luz pública cuando en su seno se produce algún género de «incidentes», como los protagonizados no hace mucho por las nuevas formas de movimiento estudiantil. Pero es el caso que la Universidad lleva ya casi diez años metida en el proceso de cambio estructural más decisivo de los últimos tiempos, sin que nadie haya mostrado interés -empezando por los propios universitarios- en suscitar el imprescindible debate público acerca de las carencias reales de la Universidad española y en qué medida el EEES viene a colmarlas. Las tecnocracias universitarias dominantes han procurado llevar adelante el proceso sin la participación real de la comunidad universitaria, a la que consideran refractaria, en su mayoría, a los cambios que desean introducir. Si a ello se añade la tradicional indiferencia de profesores y estudiantes ante todo lo que viene «de arriba» (tras la experiencia de tantos cambios, el pensamiento de que «en el fondo nunca pasa nada» es ampliamente compartido), se comprende que sólo al final, cuando ya es muy difícil iniciar una reflexión seria, el asunto haya trascendido a la opinión pública.
Las autoridades académicas -Ministerio y rectores- se muestran sorprendidas de la contestación al EEES, cuando éste, nos dicen, sólo significa homogeneización de estudios y titulaciones y facilidades a la movilidad de profesores y estudiantes. Si la «Bolonia española» fuera en realidad sólo eso, objetivos loables a los que nadie se opone, habría bastado, por ejemplo, con adaptar las diplomaturas actuales de tres años al grado y los dos últimos cursos de la licenciatura a los nuevos másteres, lo que habría comportado modificaciones importantes, pero nunca la total remoción de las titulaciones y la elaboración (¡otra vez!) de nuevos planes de estudio. Parecen olvidar toda la confusión, la improvisación y los supuestos no declarados que han dominado todo el proceso. ¿Se acuerdan ustedes del tiempo perdido en elaborar un nuevo catálogo de titulaciones? ¿Del trabajo desperdiciado por decanos y profesores en confeccionar los mínimos comunes de los planes de estudio, para luego abandonar ambas cosas y dejarlas al arbitrio de las Universidades? ¿Y de la absurda implantación obligatoria del posgrado antes de estar aprobados los grados? Aferrarse, en estas circunstancias, a una supuesta desinformación como causa primera de la contestación a Bolonia resulta pueril, además de inútilmente autoexculpatorio, pues Bolonia lleva ya diez años y bien podían haber inundado la Universidad de información si se lo hubieran propuesto.
No, la realidad es que los sucesivos gobiernos, con el silencio cómplice apoyo de la CRUE, han tomado el EEES como ocasión propicia para llevar a cabo un cambio de modelo de Universidad sin la discusión pública exigible en una sociedad democrática. Son demasiados los aspectos que merecerían una consideración detenida, pero ahora es urgente sacar a la luz, para su general conocimiento, dos supuestos básicos que están conduciendo de facto la «Bolonia española»: la conversión de la Universidad en una especie de Centro de Formación Profesional de Grado Superior y un modelo pedagógico uniforme acorde con él. Sin hacerse cargo de ellos no se entiende el recelo ante los planes ministeriales que se extiende hoy por amplias capas de profesores y estudiantes.
Mucho antes de la puesta en marcha oficial de Bolonia, era ya una idea fija de las autoridades universitarias en general que la Universidad se estaba quedando anquilosada en estructuras que no respondían a las nuevas necesidades sociales. La «sociedad del conocimiento o de la información» era el rótulo genérico que cubría esas nuevas necesidades. Ahora, con el proceso de Bolonia, se ve claramente que de lo que se trata en realidad es de adaptar lo esencial de la vida universitaria (docencia, formación cultural e investigación) a las exigencias cambiantes y aceleradas del mercado de trabajo; de ahí que el concepto de «empleabilidad» sea una constante de las declaraciones e instrucciones que emanan de las instituciones encargadas de la reforma universitaria. Una «empleabilidad» que ya no tiene como referencia las tradicionales «profesiones» (médicos, abogados, ingenieros, profesores, economistas, farmacéuticos), a las que se vinculaba la enseñanza universitaria. Se trata más bien de encaminar la enseñanza superior hacia la «flexibilidad», la palabra mágica de las nuevas exigencias laborales y hacia la formación continua, el reciclaje permanente necesario para asimilar el cambio constante introducido por las «nuevas tecnologías». Los temores a la «privatización» de la Universidad, tienen su asiento aquí, en la traducción a criterios de calidad, exigibles para la aprobación de títulos y proyectos, de estas exigencias de «empleabilidad» inmediata y de financiación externa, cosa que ya estamos viendo, y no en un supuesto e inverosímil paso a manos privadas de las Universidades públicas. Es la restricción («privatización») del saber que la Universidad debe crear y transmitir a esta preparación inmediata para el mercado laboral lo que produce amplio rechazo. Un temor que en las carreras de Humanidades se hace opresivo, dada la percepción social tan extendida de la «inutilidad» de tales saberes.
El segundo supuesto, estrechamente vinculado a éste, es que esa adaptación a las nuevas exigencias del mercado requiere un nuevo paradigma educativo, según instrucción explícita de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad (ANECA). El punto de Bolonia en que se apoya esta exigencia es el sistema de créditos basado en el trabajo del alumno, sistema que «es sólo el reflejo de un cambio de mentalidad en el planteamiento de la enseñanza y el aprendizaje». Este misterioso paradigma, nunca oficialmente explicitado por nadie, es uno de los lugares comunes más operativos de la reforma puesta en marcha. Esgrimido como arma por pedagogos y tecnócratas, sentido como amenaza por gran parte de la comunidad universitaria, nadie ha salido a explicar por qué es necesario y en qué consiste, con lo que la confusión y el recelo aumentan. Pero en el fondo, si se leen documentos esenciales, como el Programa Tuning, elaborado por varias universidades europeas e inspirador de la reforma, se ve con relativa claridad que se trata de un modelo educativo en el que los contenidos específicos de conocimiento, propios de las disciplinas científicas, en los que se basa la enseñanza actual, pierden valor frente a las competencias, habilidades y destrezas, es decir, a las capacidades que el estudiante, llegado a su situación laboral, puede ejercer en un momento dado. Este es el resultado que se espera de la formación. No se trata de saber, sino de poder ejercer. Basta echar un vistazo a las competencias genéricas, extensibles a cualquier título, que describe el citado Proyecto Tuning para hacerse una idea de en qué se piensa: capacidad de liderazgo, capacidad de trabajo en equipo, capacidad de planteamiento y resolución de problemas, gestión de proyectos, capacidad de comunicación. La similitud con las demandas de los Departamentos de Recursos Humanos de cualquier empresa es patente.
Estas dos ideas, someramente expuestas, han actuado y actúan como directrices implícitas de la reforma. Es claro que no son, como algunos pretenden, la representación misma del mal, pero, si conforman el fondo de la implantación española del EEES, tienen que ser debatidas públicamente y no introducidas subrepticiamente mediante reglamentos, formularios y fichas. Afortunadamente los aires están cambiando y ahora es probable que oigamos que nada de esto constituye Bolonia. Pues bien, justamente eso es lo que muchos, que llevamos años sosteniendo la validez inicial de Bolonia, queremos oír decir: que la «empleabilidad» no va a constituir un criterio determinante en la evaluación de las titulaciones, que la calidad de éstas se mide ante todo por criterios intrínsecos a la docencia e investigación, que el nuevo crédito europeo no impone un determinado modelo pedagógico, que la extraordinaria burocratización de la vida universitaria, que no ha hecho más que empezar, no es una consecuencia directa de la reforma, etc, etc.
Por ello, es imprescindible despejar la nebulosa que cubre la trastienda de Bolonia, deshacer todos los errores cometidos al socaire de su implantación y liberarla de las adherencias interesadas que ha recibido en el camino. Pero probablemente ya es demasiado tarde y, una vez más, pasados los actuales efluvios, la incompetencia de los órganos competentes, la inercia, el desánimo y la indiferencia reducirán a la nada otra oportunidad de mejora real de la Universidad española.

Esquiroles ilustrados

Me consta que el término no está bien visto ya, y sólo lo utilizo para aquellos listos que tenían un centenar de razones para no hacer huelga aunque su corazón (¡oh!) estuviese de parte de la causa. Claro, es que ya no es el momento, los sindicatos están pringados, un día es un cachondeo, etc., etc. Prefiero a esos que simplemente no pueden desafiar al jefe o no pueden perder sueldo, desdichadas verdades de las buenas. Los otros, en cambio, que sí podían, no han querido, porque el mundo es impuro. Pero es que si el mundo fuera puro, no hubiese manipulaciones, los agentes sociales fuesen intachables, y las acciones de protesta transparentes y oportunas... ¡bueno, en ese escenario quizá no serían necesarias las huelgas!

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Sobre el famoso documento de "Los Papalagi"

http://www.sisabianovenia.com/LoLeido/Ficcion/Papalagis.htm

Cuando Rousseau leyó en un periódico acerca de la convocatoria del concurso que le permitió escribir contra los avances civilizatorios iba camino de visitar a Diderot en la cárcel de Vicennes, y se dice que cayo en el camino y lloró. Las cosas le iban fatal y de repente vió el cielo abierto. Ya podía, pues se encaminaba a propalar una de las mayores y más queridas mentiras de la filosofía occidental. Que era mentira ya lo había enunciado antes Hume mediante la falacia naturalista: no se puede confundir el ser con el deber ser. O dicho de otra manera: a la modernidad naciente no le era lícito retornar a la ingenuidad del mito hesiodico de la edad dorada. Sin embargo, J.J. ganó el concurso y como consecuencia cambió en gran medida la historia. Qué ocurrió después viene relatado en las charlas de historia "Franklin y Europa", de Jesús Pabón, que recomiendo fervientemente. Pero en su momento, gente como Voltaire estuvo frontalmente en contra. Hay que tomar al hombre por lo que es y no por lo que sueña ser. Nietzsche, que no era un tipo muy recomendable filosóficamente hablando en otros aspectos, diría incluso que el hombre es mejor por lo que es que por lo que cree ser, si es que puedo hablar por él. Sobre la fantasía del "buen salvaje" hasta los americanos han fabricado un millar de películas, y me atrevería a decir que también han llegado a votarle en la figura de Bush. No es extraño, pues, que ese documento sea otra película más montada por un Castaneda apócrifo. El mito tiene una enorme fuerza seductora, qué duda cabe, aunque no resista el menor análisis. Toda una tradición iusnaturalista (precisamente católica) se ha enredado en el problema de que, si hay leyes morales naturales, cómo es que no se cumplen inimterrumpidamente en la conducta del hombre. Puesto que son necesarias, no tendrán excepción. Por cierto que este fue el problema asimismo que convirtió la Academia platónica en escéptica tras la muerte de Platón. En fin, contra todo ello tenemos un alegato poco célebre pero contundente, que se halla al final de La filosofía del tocador de Sade.
El texto creo que se llama "Un esfuerzo más", y trata de mostrar el absurdo de tachar cualquier comportamiento de antinatural, a propósito de acabar con la ética tradicional además de con la política tradicional en la Revolución Francesa. El argumento, si no recuerdo mal, es inexpugnable: nada de lo que puede darse en la naturaleza puede ser calificado de antinatural sin contradicción. El que así lo hace esconde una teología bajo el manto, ya que entiende como natural no el entero el órbe inmanente, sino tan sólo un estrato del mismo que refleja el designio de Dios. O sea, que comprende como antinatural lo que está en contra de la voluntad (racional o no) del Altísimo, el cual se halla fuera de la naturaleza. Lo bueno es que esto sucede continuamente en filosofía. Si las acciones de los hombres o de los pueblos nos parecen crueles o dementes las adjetivamos como inhumanas o monstruosas. Sin embargo, no se entiende porque iban a ser menos humanas que las rectas o buenas a no ser que creamos en una legislación sobrenatural que las prohibe. En contra de Platón, la esencia humana no se expresa más o menos en diferentes individuos, sino que se cumple íntegramente tanto en el jorobado como en el cachas, en el altruista como en el tirano. O por lo menos eso es lo que enseña la pura experiencia libre de juicios de valor. Los relatos de "antropología inversa", como éste, son necesariamente platónicos, puesto que comparan nuestro modo de vida con la Idea del Hombre que se encarna en la cultura observadora, sean los persas de Montesquieu, los marroquís de Cadalso o el extraterrestre de Mendoza, Gurb -y entre los cuales en la realidad habría jefes, cabecillas y abusones, en términos del ensayito de Marvin Harris. Y, claro, eso no tiene nada de "inverso": los platónicos somos nosotros mismos. Ni tampoco de "antropológico", me atrevería a decir, puesto que se juzga también un entorno tecnológico, ecológico, histórico, etc., que es lo que hace a cada hombre ser lo que es, no siendo posible aislar este último factor de sus condicionantes. Lo que sí que es verdaderamente antropológico, pienso yo, es el experimento del encuentro mismo que representa el documento en cuestión, sea real o muñido. Que una cultura se tope con otra y trate de traducirla a sus parámetros: ahí tenemos una acción exclusivamente humana. Pero como dijo Spinoza al comienzo de su Tratado Político, una ética y una política que no consideren al hombre tal como es, sino que establezcan a priori cómo querríamos que fuese, no son una ética ni una política propiamente, sino una sátira disimulada. Esa es, pues, mi conclusión, la de que quién lee Los Papalagi está leyendo una sátira, no importa quién sea su autor. En comparación, la mierda de escritos de Sade son mucho más científicos, sin duda, puesto que informan sin deformar. Otro tema es cómo se hacen una ética y una política a posteriori, es decir, sin falsear los datos iniciales, e.d., sabiendo que una mala bestia como Pinochet también es una posibilidad real de hombre y que EEUU es una organización tan representativa de nuestra especie como la Cuba revolucionaria. ¡Aaaaah! Pero ya me he divertido bastante por hoy, y vosotros aburrido. Una curiosidad más: es muy posible que el mito del "buen salvaje" naciese sencillamente del hecho de que los primeros navegantes al Pacífico se encontrasen libres de follarse a todas las nativas sin apenas oposición y todavía menos cargo de conciencia, puesto que no eran cristianas. Pero, naturalmente, esto no lo escribían en sus crónicas, que se dirigian a nobles y píos protectores. Y el atormentado Rousseau, un señorito de ciudad al fin y al cabo, sin enterarse.

De la huelga como gesto

Cuando se dice que la presente huelga (no de este blog, que no es trabajo: nada de piquetes inform...áticos) no "sirve" apenas nada prácticamente para nadie, se piensa en el aburguesado medio plazo, no en el corto o en el largo plazo. Porque, a corto plazo, la gente descansa, y de paso se desfoga dándole un pequeño corte de mangas al embolado en que nos han metido. Y, a largo plazo, aunque pueda ser cierto que ahora nos engañen, ahí queda eso como lección para los poderosos de que sólo en parte somos masa dormida, sumisa, embobada. Total, los que nos van a decir finalmente sin derecho a réplica si ha "servido" o no ha "servido", o si ha sido un "éxito" o un "fracaso", son los mismos que nos manipulan hoy en un sentido u otro, de modo que tampoco son muy de creer sus apresurados diagnósticos. Pero lo que sí que es importante es dar ejemplo. Quién sabe si lo que resultó poco práctico ayer, lo mismo deviene entrenamiento para mañana. No quiero ni pensar en la posibilidad de que se generalice la idea de que nunca se puede hacer nada, que ya cunde, y por mucho que tenga de cierta. Por eso espero que este efímero paro se secunde respetablemente: no hay que menospreciar los gestos, si están movidos por una verdadera indignación y son sinceros (en caso contrario, actuaríamos como los propios políticos...)

A los estudiantes, desde el blanco y negro

martes, 28 de septiembre de 2010

Odio las barbacoas

Tanto como Jorge Martínez decía odiar los pasodobles. Llega un momento de tu vida en que los colegas tienen casas en la sierra, ellos y tú teneis hijos y todos en común tenemos ya poco apasionante que hablar. Entonces se celebra una "barbacoa", con ocasión de lo que sea -o con ocasión de que al anfitrión se la han regalado inevitablemente. Entras y hay veinte niños corriendo en todas direcciones, diez divorciadas más unidas y defendidas que una formación en "tortuga" de la legión romana, sus ex- o los ex- de otras descamisados, barbados y con chancletas de uña en ristre en desfallecida actitud de caza, unas cuantas chuletas, salchichas y morcillas que tardarán horas en estar semi-comestibles, y, menos da una piedra, cervezas templadas en un bidón con trozos de hielo. Tí@: te has hecho mayor. Pero... ¿realmente hacía falta regodearse en ello? Si tu respuesta es "no", sal del jardín y métete en la casa en busca de las bebidas espirituosas caras, coge un libro o ponte la tele y permanece a resguardo hasta que pase el temporal. Casi seguro que sólo te has perdido unos cuantos comentarios de trabajo o de comparación de precios -graves y serios asuntos que, para colmo, tienen escaso remedio.
Hasta esto está mejor (menos para el pingüino)

¿En qué creen los que no creen? Umberto Eco/ Carlo María Martini (Arzobispo de Milán), Círculo de lectores

Este librito, que hace poco reedito gratuitamente un diario de aquí, se remonta al intercambio epistolar entre las aludidas autoridades (uno hombre de mérito, el otro de poder) que se verificó en un periodico italiano hace ya quince años. Dos cosas tienen gracia -sin mayúscula- en él: primero la leve revitalización de la correspondencia erudita de la tradición europea, que era un primor de civilización en tiempos de machete y arcabuz; y, después, la elegante paliza que, en opinión del que esto suscribe, propina el sabio al prelado, como no podía ser menos. Y no es que yo este del lado de los laicos porque sí, ya que el experimento de autonomía de la moral humana que en él se propone como tarea a emprender ya ha sido realizado desde hace ya mucho, mucho tiempo, y no precisamente con felices resultados. En efecto, la controversia por el ateismo surgió pujante en el siglo XVII y ocupó prácticamente todo el XVIII, convirtiéndose en cuestión definitiva de hecho en el XIX. Resultaría aburrido citar aquí autores, que fueron legión, lo que adquiere más relevancia aún si tenemos en cuenta que entonces que existía una correlación práctica inmediata del pensamiento en forma de movimientos sociales o revueltas políticas. De hecho, hoy que la moda consignada se ha traducido también en una avalancha editorial que inunda sobre todo Francia e Inglaterra (comandada en esta última por el genetista neo-evolucionista Dawkins, si no lo escribo mal, autor del famoso lema que adorna o adornaba los autobuses), no se ha aportado ni un solo giro retórico o filosofema que no estuviese ya esgrimido en la obra de aquellos pioneros. Claro, se dirá que la ciencia ha cambiado, y que en el presente lo que se opone al divino-único ya no es, pongamos por caso, el newtonianismo de Laplace, sino los memes, las mutaciones, la teoría del bing-bang y un largo etcétera. Pero en mi opinión esa aparente diferencia sólo engaña a los legos, que para colmo son más legos que nunca en la presunta sociedad de la información, y desde luego harto más pasivos, de manera que no permitirán que los embrujos intelecuales modifiquen un átomo su forma de vida habitual. Por ilustrarlo con un ejemplo, hizo más acuñando en su forma moderna el término "fanático" el habilidoso Voltaire que todos nuestros oportunistas vendelibros reeditando sus reflexiones en jerga contemporána. Voltaire es el caso más célebre, sobre todo en España, donde siempre ha sido perseguido, y por eso menciono su nombre. No por casualidad, también escribía muy bien, y convirtiéndo en su divisa "aplastad al infame" como colofón de sus escritos sobre la iglesia, no pasaron ni once años de su muerte hasta la irrupción de la revolución francesa. Mas, insisto, sólo era uno entre un millar. ¿Y que es lo que tenían todos en común, grosso modo? Pues dos cosas principalmente: primero, no la ciencia en abstracto, que ya existía milenariamente, sino concretamente la ciencia matemática mecanicista; y segundo, no la protesta contra el dios católico (que ya había consumado Lutero), sino la denuncia hacia los poderes fácticos arropados por él. Y mi pregunta es: ¿que es lo que ha cambiado desde entonces? Nada en absoluto la ciencia, que continua por vías mecanicistas no sólo en la física, sino también en la biología y en el saber político (Darwin, repito, no hizo más que "dar el golpe de gracia" a la teleología en la consideración de los seres vivos como ya se había hecho entre los inanimados; y en política, Thomas Hobbes comenzó su meditación sobre la necesidad del estado represor suprimiendo las causas finales también en la acción humana). Sin embargo, las finalidades inmanentes de los procesos naturales no son invención cristiana, sino pagana, para más señas aristotélica -se luchaba, pues, contra Santo Tomás, en olvido de Grecia. Y nada tampoco ha cambiado en lo que se refiere al amancebamiento del poder (siempre de algún poder específico) con la institución eclesiástica, que es de lo que estos nuevos autores -se publican muchos tratados en defensa del ateismo hoy- realmente se quejan. A estas alturas de lo dicho ya se comprenderá que las llamadas a la autoconciencia ética del hombre para suplir a la divinidad son también viejas, y, si se quiere un emblema más bien tardío, tan sólo hay que mencionar a Feuerbach. La situación es, pues, la siguiente: el ateismo ha ascendido imparablemente desde el renacimiento hasta el siglo XIX, y lo único que realmente ha cambiado es la experiencia del siglo XX, que ha venido a mostrar qué tipo de mundo puede ser construido sin Dios en Occidente. O mejor dicho, destruido, en una noche fría, larga y oscura del alma. Por eso, descreo tanto de Dios como de la autonomía moral del hombre, y encuentro la moda en cuestión irresponsable y un tanto ideológica, puesto que ya no es la idea de Dios nuestro enemigo prioritario (como no lo es la de la monarquía que muchos encuentran intolerable): tenemos problemas mucho más urgentes. ¿Porque no se escribe en los autobuses "probablemente hacer dinero es vano, así que deja de preocuparte y disfruta de la vida"? Algo así -y muchas otras cosas más que se nos ocurrirían a todos-, ameritarían mucho más nuestro respeto de laicos sosegados, y así lo demuestra Eco, que pone contra las cuerdas a Martini en materias mucho más sensibles, como el aborto, el sacerdocio femenino o la justificación en general de la superación del nihilismo desde un punto de vista inmanente. El resultado: la iglesia podrá tener mucho por hacer desde sus propios presupuestos prácticos, pero -aquí se ve claro- ya no tiene nada que decir en el plano teórico ni mundano.

lunes, 27 de septiembre de 2010

El cine de los directores de fotografía

Al hilo de lo dicho anteriormente, me vienen a la cabeza las dos películas que me he tragado el fin de semana, The road y Visión. Ambas coinciden en relegar la literatura de la narración a un segundo plano, a favor de la factura de el aspecto visual de la historia. La primera no se digna a explicarnos apenas nada, poniendo sólo el énfasis en la dimensión desesperada del drama -que no lo es tanto: el ilimitado naúfragio llega a buen puerto. Y la segunda elude los momentos clave del guión haciendo que nos lo cuente una tercera persona o no se cuenten y tan panchos. Películas de ver, por tanto, o de sentir, como mucho, pero no de leer y comprender. Aguirresarobe es el director de fotografía de The road, y él y su homólogo alemán se habrán encontrado como en casa filmándolas. Me pregunto si hay que quitar el "de fotografía" y otorgarles el puesto de "director" a secas, y si esta es una tendencia efectiva del cine actual o una pura casualidad.
(Por cierto, tengo la fuerte sensación de que Visión ha nacido del intento de emular la mejor serie de la televisión española, Teresa de Jesús, comprimiéndola en dos horas de retrato de su mística nacional).

Algo de mí mismo, Rudyard Kipling, Pre-textos

Dos entradas poéticas anteriores de este blog eran autoría de Kipling. He leído demasiado poco (oximorón?) de él para entender la acusación generalizada de imperialismo que se lanza sobre su obra, aunque en algún lugar de internet encontré que ciertos lectores o críticos la encuentran hoy menos evidente que antes. Esta autobiografía se lee con mucho gusto, pese a que a veces resulte críptico -o es cosa del traductor, que ya en la introducción se nos pone estupendo, pero luego no coloca notas aclaratorias. Personalmente admiro estas líricas austeras que van directamente a las cosas sin entontecernos previamente con el estilo, fórmula en la que Kipling era un maestro. La narración gana, se enriquece, porque nada importa más que ella, y hay mucho que contar. En el caso de su propia vida, no sólo no se extiende demasiado sobre sí mismo -"algo" no más dice el título-, sino que ni siquiera da cuenta de los nombres de su familia ni de las desgracias que uno se entera después que tuvo que afrontar. El protagonista, en fin, es el mundo, que Kipling recorrió ampliamente (sobre todo enclaves anglófonos o coloniales, todo hay que decirlo). Me sorprendió que creyese a pies juntillas en el feng shui, o que jure por Alá, pero él ni se explica ni se justifica, de modo que tampoco yo voy a hacerlo ya más con mi afición a su obra. A estas alturas de la película, y con tanto libro nuevo en los escaparates de la librería que trata de asuntos insignificantes o rebuscados, creo que se recomienda sola.

La guarderida siniestra

Todas lo son. Bien temprano por la mañana les dejamos en prestamo nuestro corazón y el resto de nuestras entrañas a unos perfectos desconocidos que se quedan con él entre seis y diez horas, a saber haciéndoles qué, recibiendo cuántos golpes y llorando cuales llantos. Y no nos queda otra, porque somos españoles en vez de franceses o alemanes (que en aquellas condiciones hasta Idéntico prohijaba), países o estados donde la struggle for live es menos dura si no eres rumano o turco respectivamente, y porque resulta que en modo crisis hay que vivir para trabajar, no trabajar para vivir, pero luego no hay trabajo y el parado es el único que cuida de los hijos en casa aunque más deprimido que Esperanza Aguirre en Venezuela. Lentamente, te acostumbras a la siniestrez y ellos también, con suerte hasta confías en la cuidadora y no te caen mal los otros dieciocho rorros que comparten orfandad provisional, te acuerdas de que eres un tipo afortunado del primer mundo y ellos también, y hasta les dejas en días de huelga, por tener el rato libre. Mientras te endureces de esta guisa, siempres puedes cantar el viejo estribillo de Sabina al salir del establecimiento con el alma en los pies: "me pondrán quitar tus días... tus noches no".

sábado, 25 de septiembre de 2010

¿Qué es racionalidad?

Según su hija Allegra, Buckminster Fuller consideraba el barco de vela una de las invenciones más extraordinarias del ser humano. Propulsado sólo por el viento, un barco de vela se mueve sobre el agua siguiendo un rumbo preciso y transportando pasajeros y carga sin daño para el medio ambiente, sin dejar huella de su paso. Para él la belleza de las cosas se medía por la proporción entre el esfuerzo y los medios invertidos en hacer algo y su eficacia práctica. En un mundo de recursos limitados y necesidades abrumadoras, el desperdicio es un delito: en el proceso de su construcción y en el resultado final un velero era para Buckminster Fuller el ejemplo máximo de diseño racional y sostenible. "No luches contra las fuerzas adversas, úsalas", dice uno de sus aforismos: la forma y el material de la vela y la destreza del piloto ponen al viento al servicio del velero, que no deja manchas de gasolina ni trastorna a los peces con el sonido de su motor, y que aprovecha lo mismo las corrientes del aire que las del agua. Buckminster Fuller quería inventar casas y vehículos que tuvieran una liviana eficiencia de barcos de vela, que alcanzaran el máximo de estabilidad con el mínimo de peso, y se impacientaba con los arquitectos, empeñados en usar materiales y técnicas muy anteriores a los adelantos tecnológicos del siglo XX, entretenidos en minucias decorativas que a su juicio carecían por completo de importancia, obedientes a la inercia de la gravedad. Cuando era ya muy viejo, pero todavía asombrosamente activo, le presentaron a Norman Foster y la pregunta que le hizo nada más saludarlo se ha vuelto legendaria: "¿Cuanto pesa su edificio, Mr. Foster?" A Norman Foster, claro, no se le había ocurrido nunca pensarlo. Cuánto de peso muerto hay en un edificio, o en cualquier construcción humana, cuánto de tosquedad innecesaria, de obediencia a la rutina, de autoindulgencia o despilfarro en el uso de los materiales. Para Fuller, el menos es más de Mies van der Rohe no era una cuestión estética, sino una grave exigencia moral. Cuanto más se pudiera lograr con menos mejor sería la vida de la gente en un mundo desequilibrado por la paradoja de la sobreabundancia y de la escasez, de los muy pocos manejándolo casi todo y despilfarrándolo insensata y dañinamente y la inmensa mayoría oprimida por la pobreza y en muchos casos convencida por los propagandistas del poder político y religioso de que la desigualdad, el sufrimiento, el hambre, la guerra, son castigos inevitables de este valle de lágrimas, al fin y al cabo nada más que la antesala del paraíso, que puede estar situado en la otra vida o en un futuro igual de hipotético. Una de las cosas que más irritaba a Buckminster Fuller de los augurios del apocalipsis, con frecuencia asociados a la nostalgia de paraísos perdidos, era el recelo ante la ciencia y la tecnología. Había pasado una parte de los primeros años de su vida en los paisajes de bosques y grandes ríos y perspectivas marítimas de Nueva Inglaterra, en los que parece tantas veces que se puede vislumbrar cómo era la naturaleza antes de la llegada de los seres humanos; y era muy consciente del potencial de destrucción del progreso tecnológico aplicado a la guerra. Pero también estaba seguro de que sólo ese mismo progreso tecnológico, empleado para crear en vez de destruir, podía asegurar un porvenir digno para todos los seres humanos. Aficionado como era a inventar palabras, y no sólo artefactos, inventó la palabra "efemeralización": "El modo de lograr que la tecnología, propiamente aplicada, pueda garantizar una mejor cualidad de vida a todo el mundo, en todo el mundo".
Después de aquel encuentro con Buckminster Fuller es probable que Norman Foster ya no haya dejado de pensar en el peso de sus edificios, que es el de la responsabilidad de las acciones y las obras humanas, y también el peso muerto de la retórica y las palabras inútiles. En recuerdo a su maestro, que murió en 1983, Foster ha organizado junto a Luis Fernández-Galiano una exposición en la galería de la Ivory Press en Madrid que tiene algo de gabinete de juguetería delirante y de catálogo de artefactos que parecen flotar ingrávidamente entre la ingeniería y el sueño, la utilidad doméstica y el disparate. Buckminster Fuller murió a los 89 años de un ataque al corazón y en plena actividad. Había dado, según sus propios cálculos, cuarenta y siete vueltas completas a la Tierra, en el ejercicio infatigable de su proselitismo a favor de la aplicación de la máxima racionalidad y de la más sofisticada tecnología en el empeño de hacer mejores las vidas de todos los seres humanos salvando la integridad del planeta y el bienestar las generaciones futuras.
Los dibujos y las maquetas tienen algo del futurismo arcaico de la ciencia-ficción, de las ilustraciones de las novelas de H. G. Wells y los tebeos de Flash Gordon de los años treinta. Buckminster Fuller era un hijo del siglo XIX que vivió de niño en la era de los corpiños y los coches de caballos y conoció los campos de exterminio y la bomba de Hiroshima, los viajes a la Luna, la guerra de Vietnam, la presidencia de Reagan. En 1951, mucho antes de los primeros satélites, inventó la expresión "Spaceship Earth": la Tierra era una nave espacial cuyos habitantes comparten un mismo destino, por encima de las diferencias más o menos ilusorias en virtud de las cuales se matan los unos a los otros. En 1933 había diseñado un coche de tres ruedas que se llamaba Dymaxion y tenía algo de aeroplano y algo de velero, y era más rápido y ligero y consumía la mitad de gasolina que los otros coches. Diseñó un prototipo de casa hexagonal y luego circular que podía fabricarse en serie a un precio bajísimo y que en vez de apoyarse pesadamente sobre la tierra colgaba de un mástil central, como un puente de suspensión, se refrigeraba y se calentaba de manera natural y era casi autosuficiente y muy austera en su gasto de energía. Se había fijado en que los planisferios habituales representan los continentes y los océanos de una manera muy distorsionada, creando separaciones que favorecen la letal manía nacionalista de las fronteras, haciendo que América del Sur pareciera ser más pequeña que Groenlandia: creó un sistema de proyección en el que se ve la continuidad de la masa terrestre y el modo en que las corrientes marinas la envuelven por completo, facilitando conexiones y viajes. Perfeccionó la forma de la cúpula geodésica para lograr un máximo de espacio interior con un mínimo de materiales y de presión estructural.
Estaba convencido de que era tan visiblemente disparatado e insostenible el gasto militar, tan inútil y destructiva la guerra, que los seres humanos serían capaces de optar colectivamente por la sensatez y la concordia, con sólo que las alternativas racionales se explicaran con claridad. Murió convencido de que muy pronto se acabaría el plazo para elegir entre la utopía y la catástrofe, y de que, si todo salía medianamente bien, hacia el año 2000 se habrían quedado obsoletos la política y los políticos, además de la guerra.

(Artículo de Antonio Muñoz Molina en "Babelia")

Propuesta: "3 acciones de verdadera huelga", tal como circula por Internet (sin cambiar una coma)

Hoy me siento, en el fondo de mí, un poco más huérfano. Se ha
> ido uno de las pocas referencias que guiaban mi vida. Se ha ido
> LABORDETA y eso me entristece. "...Habrá un día en que todos,
> al levantar la vista, veremos una Tierra....". Ojala, más pronto
> que tarde, alguna organización sindical, política , cultural o
> grupo de jovenes, o asociación de vecinos, o mejor, todo el
> MOVIMIENTO CIUDADANO, todos los grupos políticos de izquierda,
> aunque sea por una vez, fuésemos capaces de construir, en una
> casa común, un gran homenaje a uno de los nuestros. A una de las
> pocas personas que al menos yo haya visto dignificar la figura
> del representante público en el congreso, al gran maestro, al
> gran cantoautor, a una de las referencias más referentes para
> las personas que nos situamos a la izquierda.
>
> Hoy se me mezcla LABORDETA, LA HUELGA GENERAL, ZAPATERO, LOS
> SANTOS INOCENTES Y "Los mercados", antes llamados
> TERRATENIENTES, y mucho antes, se refería Marx como EL CAPITAL.
>
> Me preocupa que TODAS NUESTRA ENERGÍAS DE MANIFESTACIÓN SE
> VUELQUEN solamente SOBRE "El capataz" y no sobre "El señorito".
> Ya sé que ha sido el capataz el que ha propiciado la REFORMA
> LABORAL, pero también se que ahora mismo se están descojonando
> de risa los GRANDES SEÑORITOS que representan a LOS MERCADOS -a
> los que, dicen, hay que tranquilizar- por lo que supone de
> desgaste para un gobierno socialista esta huelga y supone a la
> vez, ventaja competitiva para la derecha común -patria del
> "superestructurado CAPITAL, de los señoritos terratenientes, o
> de los mercados..." según terminología de los siglos XIX, XX o
> XXI. Joder, al final, acabo pensando que estamos con los mismos
> problemas que Marx planteaba en el siglo XIX, o soy cortito.
>
> Querría plantearos TRES MEDIDAS ATACAR A LOS CAUSANTES DE ESTA
> CRISIS, PARA METER EL DEDO EN LOS OJOS A ESOS QUE SE RIEN, PARA
> ALARGAR LA HUELGA GENERAL UNA SEMANA, tres argumentos que lo
> sustentan y alguna canción:
>
> 1.- Desde el miércoles 29 de Septiembre hasta el 6 de Octubre (o
> más) NO USAMOS LAS TARJETAS DE CRÉDITO NI LOS CAJEROS. Retiramos
> nuestro dinero EN VENTANILLA. Argumento 1: Esta acción ataca
> directamente al "beneficio" de los bancos. Cada vez que dejemos
> de utilizar la tarjeta de crédito estamos restando un 2,5 % o
> similar de dinero GRATIS al banco, es lo que cobra por el
> servicio al comercio. Es decir yo compro, la tienda me lo vende,
> y el banco, POR NADA, se lleva una pasta gansa. Argumento 1 bis:
> al no usar los cajeros y usar la ventanilla del banco estamos
> QUITANDO TRABAJO A LAS MÁQUINAS y se lo devolvemos a las
> personas. Imaginemos esta acción seguida por miles de personas,
> por cientos de miles........
> Canción: "Ojala de Sílvio Rodríguez"
>
> Hace unos día le decía a un buen amigo de CCOO, a una de mis
> referencias tb, que sería una GRAN PARADOJA que fuésemos a la
> huelga, que al finalizar la jornada nos juntásemos unos amig@s
> para celebrar el éxito de dicha convocatoria y que pagásemos en
> el bar con tarjeta de crédito, es decir, que en el mismo día nos
> hubiésemos manifestado contra la reforma laboral y contra el
> gobierno y, al atardecer, fuésemos a darle al Sr. Mercado un
> beneficio de un 2,5 % de la consumición (la comisión que el
> BBVA, SANTANDER, BROTER HP, u otros H.P. se embolsan cada vez
> que utilizamos esa tarjeta. Por cierto, los mismos HIJOS DE LA
> GRAN PUTA que a las personas demi generación nos cobraban un
> 13,14,15,16 y hasta 17% de interés por la hipoteca de la casa
> donde hemos construido nuestra familia -mi nena y yó-.
>
> 2.- Desde el miércoles 29 de Septiembre hasta el 6 de Octubre (o
> mas) NO PISEMOS UN CENTRO COMERCIAL. Vayamos al pequeño
> comercio. Argumento 2: Un día mi abuelo me contó una historia.
> Cuándo tabajaba en las plantaciones de Panamá, a mediados del
> siglo XX, de sol a sol sus manos, su mente, su cuerpo estaban
> dedicados a trabajar para el terrateniente de turno. Éste, los
> sábados por la mañana ponía una mesa pequeña para pagarles y al
> tiempo ponía otra mesa más grande en frente con Whisky para
> vender (osea, había inventado una gran superficie, un parquesur,
> un islaazul). Mi abuelo y sus compañeros según cobraban se iban
> a la otra mesa a tomarse un chupito -se lo habián ganado de
> largo durante la semana, se lo merecían, les gritaba el patrón.
> Se lo merecían tanto que la mayoría se gastaba todo el dinero en
> la mesa bar del patrón.
> Canción: "Habrá un día en que todos al levantar la vista....de
> LABORDETA".
>
> Sí, allí, en una geografía perdida de PANAMÁ se inventó el
> concepto de gran superficie. Un lugar donde "el pueblo" va a
> pasarselo bien, a comprar hasta lo que no necesita. Por algo
> nunca veremos RELOJES en una gran superficie, por algo LOS
> PRODUCTOS BÁSICOS COMO EL PAN están al final del
> establecimiento, por algo están concebidos para que sigamos un
> recorrido perfecto, para que veamos un montón de cosas que nos
> entran por los ojos, para que compremos lo que no está a nuestro
> alcance -nos lo merecemos-, para que la deuda de nuestra tarjeta
> de crédito aumente.... y al darnos cuenta el Lunes, después de
> la resaca CONSUMISTA, lleguemos a la conclusión de que hay que
> trabajar, trabajar, trabajar y trabajar. Jornadas interminables.
> Para llegar a la conclusión de que si hacemos huelga nos
> descuenta 100 euros o más y, claro, no me lo puedo permitir. ES
> EL CÍRCULO PERFECTO.
>
> 3.- Desde el miércoles 29 de Septiembre hasta el 6 de Octubre (o
> más) REDUZCAMOS EN UN 30% NUESTRO CONSUMO, DE TODO. Argumento 3:
> Los altavoces del SR: MERCADO dicen a los bancos que den
> créditos para activar el consumo. QUe al activar el consumo se
> crea empleo, la economía mejora y otra vez esto va de puta
> madre. Claro, para ellos. Ni se crea empleo digno, o si se crea
> -ya se han ocupado- casi con despido libre, casi sin mejoras
> sociales, casi sin ná, elevando la edad de jubilación,
> aumentando si pueden la jornada laboral para ser "más
> productivos". Joder pero nadie se ocupa de pedirles al gran
> capital que sean más eficaces en su gestión, ¿Cuántos BRokker,
> banqueros, poceros de Seseña y otras lagartijas han ido a la
> cárcel por ROBAR miles de millones de euros?. Estamos como a
> principios del siglo XX. No hemos avanzado nada.
> Canción: "La ciudad de los árboles perdidos de MAGO DE OZ"
>
> ...Si alguna gran organización como CCOO, UGET, CNT, USO....
> IZQUIERDA UNIDA... se hiciera eco de esta convocatoria a nivel
> nacional al Sr. Mercado se le acabaría esa sonrisa de déspota
> ilustrado. Pero desde mi desconocimiento veo que los sindicatos
> están muy centrados en decir sólo ZAPATERO DIMISIÓN. Con eso no
> sirve, hay que atacar a la raiz del oblema. Hay que poner el
> énfasis en las causas que nos han llevado hasta aquí. En los
> que han provocado la situación y no sólo en los capataces que
> ejecutan las órdenes de Europa.
>
> Buena Huelga,
> Josean....52

Recomendación de un motorista melómano

jueves, 23 de septiembre de 2010

El mito del darwinismo, II: el meollo

¿Fue este año o el pasado cuando se celebró el año Darwin? Importa poco, no pienso consultarlo ahora. Lo que importa es que biólogos y resto de empollones científicos lo que celebraron fue una testarudez ya centenaria. Concretamente, la de confundir ciencia pura, como lo llaman, con militancia política. Es decir: siempre están mezcladas, y gradualmente el peso de la segunda irá cargando más visiblemente la disolución con el paso del tiempo, pero es que este caso es clamoroso. Teorías de la evolución ha habido desde el siglo V a.C. que sepamos, de manera que es su interpretación como mecanismo de la "selección natural" por parte del jóven Darwin lo que hay que declarar científica y políticamente desfasado. Hablando ahora más de esto ùltimo, resulta evidente que la selección natural subsiste únicamente hoy en el ámbito académico por llevar la contraria al estamento eclesiástico. El darwinismo sería así la opción progresista de la biología, frente al elemento reaccionario representado por el creacionismo. Y parece que ya está, que no queda más que pensar, que o eres un científico ateo o un cura atrasado o te callas, tertium non datur. Sin embargo, examinemos el argumento de partida de tan festejada teoría: sólo sobreviven los más aptos, que son los que transmiten sus caracteres adaptativos a su descendencia, ¿y quienes son los más aptos?, pues los que de hecho sobreviven, en un típico círculo vicioso. O sea, que no tenemos definición de la "aptitud" ni de la "adaptabilidad", cuando por definición hay que entender una ley general que descifre el pasado y prediga el futuro, no una comprobación meramente empírica. Así, se dice que todas las especies que existen hoy es porque se adaptaron, hasta aquí llega la perogrullada de la selección natural, pero luego es incapaz de explicar nada más, no ya el qué ni el cuando, sino el cómo. Y es que no puede explicar nada más, esa es la cosa, ya que "adaptarse" o mostrar "aptitud" en un entorno es un factor dependiente del entorno mismo, en otras palabras: de algo forzosamente singular e irrepetible. Pues no hay un entorno denominador común de todos los entornos, y si lo hubiera -pongamos la gravedad, que no-, precisamente por ser general, no daría cuenta de las divergencias entre las especies, dado que no las produciría. De manera que, si todo depende del entorno en estricta ortodoxia mecanicista, habrá tantas explicaciones como entornos, y éstos se caracterizan justamente por ser diversos y cambiantes. Explicaciones diversas y cambiantes, por tanto, una para cada caso... ¿constituye esto una teoría? Hay que decir claramente que ni de coña. Pero, eso sí, sirve por lo menos como arma para atacar al clero, puesto que lo único que subyace y sobrevive en el darwinismo es la negación típicamente moderna del diseño inteligente o de los fines inmanentes, y fuera de eso no hay teoría alternativa alguna.
De hecho, sólo hay manera aparente de zafarse de estas dificultades, y es sustituyendo "los más aptos" por "los más fuertes", expresión que tampoco significa nada científicamente hablando, pero que ofrece una analogía con el mundo humano que seduce a nuestra cabezas con un fantasma de comprensión. Según eso, el entero reino vivo se comporta como las sociedades avanzadas actuales, y no al revés (Herbert Spencer, que lo promulgó al revés para disimular el truco, fue llevado no por casualidad prácticamente en hombros de una parte a otra de los EEUU). La naturaleza es calvinista, y de ahí esos edificantes programas de naturaleza que nos vienen de los países anglosajones en los que todos se devoran unos a otros con una crueldad y salvajismo propios de Wall Street. En fin, incluso el propio Darwin, que era un hombre meticuloso, trabajador y victoriano cuyo único defecto fue haberse tomado demasiado en serio a Malthus -por consiguiente, a un economista liberal-, prefirió mantenerse prudentemente alejado de estos fregados anticlericales y demás. Por algo será.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

John Constantine "Hellblazer" 1-5, Jamie Delano y John Ridgway, PlanetadeAgostini

Que busco la traducción de "blazer" y me sale no sólo un tipo de chaqueta, sino "charlatán y "cuentista" o "brasero" o "braserillo", así que no sé muy bien. El caso es que estos episodios inaugurales tienen ya más de veinte años, y ahora los reeditan con cierto lujo a 3,50 pavos la pieza, que en mi opinión merecen, aunque me los han prestado. Algunos habían sido publicados por Zinco poco después que en EEUU, pero me da la impresión de que se saltaban lo que querían, porque contienen temas demasiado sensibles para el lector común de comic-book. Tanto que DC tuvo que crear un sello aparte, "para adultos", a fin de evitarse problemas, que las madres yankees te meten una querella por poco que un infantil gnomo marque ligero paquete. Son muy buenos, no digo más, aunque a partir del sexto arranca una saga que llega hasta el undécimo más bien mal planteada y realizada -nadie me hará creer que es también de Delano, desdichado apellido, por cierto, como decía un amigo de Franklin Roosevelt. De modo que quedémonos con estos cinco primeros por el momento, donde el inframundo comunica con el suburbio y el centro de negocios con el Averno, en una trasposición que no es tan fantástica como pueda pensarse, y que nadie por favor se acuerde de la película -aquí el héroe nunca deja de fumar, y es rubio.

Otoño en Madrid en 2010

Sesenta años desde el título casi homónimo de Juan Benet. "¡Como pasa el tiempo!", dice la gente, cuando lo que pasan son las cosas, y el tiempo se limita a dar más de sí, siempre, sin termino, como una fuente que se alimentase de la fuerza del agua caída para volver a lanzarla. La máquina del movimiento perpétuo: tuvieron que resultar infructuosos los intentos de fabricarla en una porción aislada del universo, puesto que lo es todo él, natura naturans. Claro que hay físicos privilegiados que, libres de las cadenas del laboratorio, escriben libros donde especulan acerca del Big Crunch, última edición secularizada del fin de los tiempos católico. Chorradas. Si el cosmos tiene su otoño, también tendrá su invierno y a este le seguirá una primavera, es de cajón. Y, mientras, en Madrid a los sin-techo la Botella les califica de "estorbos", que lo son, si lo que se quiere es ofrecer al turista una capital impoluta. Pero cualquiera que haya viajado un poco por el resto de Europa sabe que Madrid es la menos presentable de las capitales, y eso que mira si hay ciudades sucias y abandonadas en Portugal o Italia, por ejemplo. Ya Jesús Gil, ese sapo pestilente por muchas otras razones, usaba de su gestapo policial para expulsar a los mendigos de Marbella, como quien se rasca las pieles muertas. ¿Necesita Madrid un peeling? ¿el otoño no exfolia lo suficiente? ¡Pues que empiecen por arriba, carajo!

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Recomendación de un taxista melómano

Desesperanza Aguirre y la cólera de todo Dios

El lacayo de esta Lady Macbeth se llamaba Tamayo, pero no estaban casados, sólo rima. Se montó en un helicópero que no tuvo el buen gusto de precipitarse a lo kamikaze, y es que ya no hay patriotas. Los que la votan evidentemente no lo son, paladares más delicuescentes de lo particular que de lo colectivo. Qué poca vista demostramos cuando nos reíamos de ella con el Caiga quién caiga. Y es que esa ligera bizquera la prestaba un aspecto tan de tía carnal metepatas que nos trae una piruleta pero se le derrite en el bolso... Un día de estos se nos hace presidenta del país y con lo trabajadora que dicen que es nos hace superpotencia. Entonces el cuarto mundo aumentaría por gracia de su praxis liberal (emplea el término como en los siglos pasados, pero lo aplica como en el presente y aún el futuro) y Margaret Thatcher se quitaría el sombrero de aprobación desde su dorado retiro. No obstante todo, enhorabuena a los perinaces taurinos y hagan el favor de buscarle a cambio un trabajo al Tomás Gómez -no de torero: de toro.

Enciclopédie, Philip Blom, Anagrama

El subtítulo es desafortunado y tendencioso -probablemente promoción editorial-: "el triunfo de la razón en tiempos irracionales". Hoy, el compatriota Sarko ha dejado en entredicho la racionalidad de su tiempo, mientras blandía la bandera universal de los jacobinos. Y en cuanto al triunfo de la razón, ya se encarga el autor de ponerle los límites críticos correspondientes. Con todo, vemos sortear las trampas del poder a la modesta grandeza de un Diderot, bajamos los humos de un infatuado Voltaire, nos compadecemos de los amigos de Rousseau, nos reímos de las salidas grotescas de D´Alambert o agradecemos los buenos oficios de Malesherbes, entre muchas otras sabrosas anécdotas de personas, lugares y cosas. Desgraciadamente, no puedo contar más. Sólo apuntar esta comparación impropia que se me viene ahora al magín: figuraos a los ingenios de La Codorniz con una profunda y seria formación científica, literaria y filosófica, y luego que en vez de una revista, echásen décadas en redactar un repaso de todos los conocimientos, técnicas y convenciones vigentes en tiempos de Franco.

martes, 14 de septiembre de 2010

Emoción y Motivación (asignatura de 3º de la facultad de Psicologia), McGraw Hill coordinado por Francisco Palmero, comentado por Israel S.

he leído lo de las funciones de las emociones y creo que el enfoque es engañoso. defienden las emociones frente a un prejuicio clásico que no sé si es, a estas alturas, de influjo clásico. estoy de acuerdo en que las emociones están reprimidas y que no somos emotivos, sino disfuncionales y desordenados, de modo que las emociones siguen irrumpiendo en nuestra psique, pero no en forma de sí mismas sino de su degeneración reprimida. Con ese enfoque, además, se condena una cultura que, por lo poco que conozco, no habla, al menos en su legado cultural, tanto de reprimir como de aceptar y ordenar las emociones, pues entiende, eso sí, que el hombre puede ser víctima a veces de impulsos antisociales. yo pondría el error en la cuestión filosófica esa de si somos animales o no, que la responden los psicólogos mediante el biologicismo, creo yo que extralimitándose en el territorio intelectual que les corresponde. De este enfoque engañoso es reflejo la lista de funciones de las emociones, presentada en parte como prueba de que no hay que reprimilaras. todo lo que dice es científico y verdadero, en mi opinión, pero el enfoque puede ser inverso, como pretendo mostrar:

funciones intrapersonales
2-cambiar las jerarquías conductuales, activando conductas que pueden estar inhibidas en las jerarquías de conducta (el miedo puede hacer que una persona valiente se acobarde). en este ejemplo ya queda claro que el miedo no realiza simepre una función eficaz. debiera deicr "que un osado se acobarde", es decir, que se acobarde allí donde es irracionalmente peligroso actuar. si acobarda al valiente entonces lo convierte simplemente en cobarde.
4-favorecen el procesamiento inmediato de la información, facilitándole infinitas posibilidades de acción para adaptarse a las demandas ambientales. esta función también puede manifestarse inadaptativa allí donde la emoción conduce a la precipitación y a la respuesta mecánica.
funciones extrapersonales
1-la vergüenza o la culpa cumplen una función reguladora de la motivación social provocando conductas prosociales que previenen su ocurrencia. evidentemente ambas emociones son represoras de otras, ya sea esta represión adaptativa o no, de modo que en ellas muestra la psique aquello que decía Freud, que la adaptación es en sí misma represora, y que el ser humano, por su naturaleza, es neurótico (como seguramente lo son también los animales).

mis conclusiones son dos
1º - que, efectivamente, el ser humano parte de un desorden emocional (neurosis) al que sólo la cultura, evolucionando sobre su primera forma adaptativa, puede aportarle armonía mediante lo que llamamos inteligencia emocional.
2º - que, en cualquier caso, las funciones adaptativas de las emociones tienen que ver con las respuestas inmediatas y son, casi por definición, opuestas al proceso más evolucionado y parsimonioso de la razón (en sus conclusiones, no en sus procesos). por tanto, el perfecto funcionamiento de la razón implica la subordinación completa (aunque sea integradora, es decir, conservándolas vivas, pero no conservando su poder de decisión) de las emociones.

y un argumento para burla de ocultistas
1º - si la razón es contra natura y lo pronatura es la intuición, la emoción, la conciencia subyacente, ¿cuándo y por qué dejó la naturaleza de hacer crecer al cerebro conforme a sí misma y empezó a desrrollar estructuras que le son impropias? ¿es la corteza cerebral una excrecencia? ¿es el primer tejido inadaptativo creado jamás por la naturaleza?

sábado, 11 de septiembre de 2010

Monólogo sobre el sexo, oido a Quique San Francisco

  > El sexo es un coñazo  Hoy en día, todo el mundo dice> que se lo pasa de puta madre en la cama. Yo no lo dudo. Lo que no me trago> es que sea haciendo el amor.... Porque, francamente... el sexo es un coñazo.> > Lo que pasa es que esta sobrevalorado.> >  Vamos a ver:> > ¿Cuánto dura el orgasmo masculino? Pues, el orgasmo-orgasmo, propiamente > dicho, dura... yo que sé, lo que tarda uno en tomarse un chupito.> > ¿Y para eso tanto trabajo?.... Quedar, ducharse,. convencerla.> > ¡Joder! Al menos para lo del chupito no tienes que convencer al camarero.> > - Venga, tonto, pónmelo, si no te va a pasar nada...> > Pero hay muchas más cosas que me cabrean del sexo. En primer lugar, el > sexo es sexista. Porque hay que ver lo mal vista que está la eyaculación > precoz. Y, sin embargo, una tía que llega al orgasmo en cinco minutos,> > ¡se la rifan!.... Coño, ¡esto es una injusticia! Es como si en las> olimpiadas, a la tía que gana los cien metros > le dan una medalla, y al tío... lo llevan al sexólogo.> > El sexo está bien al principio... por la novedad, pero en cuanto empiezas > a practicarlo en pareja la cosa se jode. Por ejemplo, intentar tener un > orgasmo simultáneo es imposible.> > Es como pretender ponerse de acuerdo para eructar al mismo tiempo. Eso > no hay quien lo controle. ¿Tú has visto parejas que eructen a la vez?...> ¿Te imaginas?...> > Él, eructando de repente, y ella:- Eres un egoísta, no me has esperado > Acabaríamos todos fingiendo los eructos.> > Además, si eres tío, el sexo es como la mafia: nunca puedes decir que> no..... Siempre has de tener ganas.> > Un ejemplo: yo estoy en una exposición de arte figurativo etrusco -una > cosa muy común- y llega Naomi Campbell y me dice que quiere hacer el amor > conmigo -algo también muy común-. Bueno, pues si le digo que no me apetece, > al día siguiente media España piensa que soy gay. En fin, que al final > haces un esfuerzo y acabas acostándote con ella... pero por el qué dirán.> > No hay derecho, joder! Es como si vas a un restaurante, no te apetece> solomillo y el maître va por ahí diciendo que eres vegetariano. Aunque hay maîtres > que hacen cosas peores: te hacen sentir como si te estuvieras haciendo > el amor. Se pegan toda la comida vigilándote para ver cómo te lo pasas.> > Y luego te preguntan: - ¿Le ha gustado al señor?.> > Que te dan ganas de decirle: - Sí, ¿Y usted ha disfrutado, o me lo he comido> demasiado rápido?.> > Pero lo que ya me parece una vergüenza es esa gentuza que se gana la vida > con el sexo: los sexólogos. El sexólogo es un tío que va de experto porque > tiene un diploma en la pared firmado por el rector de la Universidad. ¡Pues > vaya! Lo que tenía que tener es una declaración jurada de su mujer. Porque, > ¿qué pasa?, ¿Qué el rector se ha acostado con él?, ¿Y como sé yo que a > mi chica le va a gustar lo mismo que al rector?.> > Además, todos los sexólogos te dicen lo mismo: 'Al sexo hay que echarle > imaginación' ¡Coño, con lo incómodo que es eso! Antes, todo lo más, había > dos posturas: me apetece o no me apetece. Pero ahora... ¿tú has leído el > Kamasutra?. Para echar un polvo tienes que ser Nadia Comaneci. Que si 'la > carretilla'..., que si 'el molinete'.., que si 'la variante de la medusa'...> > ¿la variante de la medusa?....> > ¡Joder! ¡Si yo no sé ni hacer la medusa!> > Otra cosa que te dicen mucho es que 'en el sexo todo está permitido si > los dos están de acuerdo'.... Ya, pero si somos tres y uno no quiere, ¿Qué?> > ¿Aplicamos la mayoría y que se joda?.> > Pero lo peor de esto de las innovaciones es que te conduce a perversiones > muy estúpidas. Por ejemplo, insultarse mientras se hace el amor. Tú estás > allí intentando hacer la medusa, controlando la eyaculación.. y ella:> > - ¡Cerdo, bestia, animal...! Y claro, al final te calientas y le dices: -> ¡¿Y tú... lo mal que aparcas?!> > En fin, está claro que el sexo es un coñazo.> > Porque...además, si es de género tonto: Si el sexo fuera tan bueno como > dicen, ya lo habrían privatizado.> > Si has sonreído un par de minutos..........me alegro ya te duró más que > el orgasmo

miércoles, 8 de septiembre de 2010

¿El poema más polémico de la historia? (Traductor desconocido, tomado del "El chouan ibérico")

Llevad la carga del Hombre Blanco.

Enviad adelante a los mejores de entre vosotros;
Vamos, atad a vuestros hijos al exilio
Para servir a las necesidades de vuestros cautivos;
Para servir, con equipo de combate,
A naciones tumultuosas y salvajes;
Vuestros recién conquistados y descontentos pueblos,
Mitad demonios y mitad niños.

Llevad la carga del Hombre Blanco,
Con paciencia para sufrir,
Para ocultar la amenaza del terror
Y poner a prueba el orgullo que se ostenta;
Por medio de un discurso abierto y simple,
Cien veces purificado,
Buscar la ganancia de otros
Y trabajar en provecho de otros.

Llevad la carga del Hombre Blanco,
Las salvajes guerras por la paz,
Llenad la boca del Hambre,
Y ordenad el cese de la enfermedad;
Y cuando vuestro objetivo este más cerca
En pro de los demás,
Contemplad a la pereza e ignorancia salvaje
Llevar toda vuestra esperanza hacia la nada.

Llevad la carga del Hombre Blanco.
No el gobierno de hierro de los reyes,
Sino el trabajo del siervo y el barrendero,
El relato de cosas comunes.
Las puertas por las que vosotros no entrareis,
Los caminos por los que vosotros no transitareis,
Vamos, hacedlos con vuestra vida
Y marcadlos con vuestra muerte.

Llevad la carga del Hombre Blanco,
Y cosechad su vieja recompensa
La reprobación de vuestros superiores
El odio de aquellos que protegéis,
El llanto de las huestes que conducís
(¡Tan laboriosamente!) hacia la luz:
“Oh amada noche egipcia,
¿Por qué nos librasteis de la esclavitud?,

Llevad la carga del Hombre Blanco,
No oséis rebajaros,
Ni clamar ruidosamente por la Libertad,
Para encubrir vuestro cansancio.
Por todo lo que gritáis o susurráis,
Por todo lo que hagáis o dejéis de hacer,
Los silenciosos y descontentos pueblos
Os juzgarán a vuestro Dios y a vosotros.

Llevad la carga del Hombre Blanco,
Olvidad esos tiempos de la infancia,
Los laureles ligeramente concedidos,
La fama fácil y sin fundamento;
Venid ahora, a buscar vuestra hombría,
A través de todos los años ingratos,
Frutos, aguzados con la costosa sabiduría,
El juicio de vuestros pares.

Ásperos ósculos

Que si hay que hacerlo, se hace, pero si se puede evitar, tampoco pasa nada. Me refiero a esa moda que desde hace ya algunos años se estila entre la gente enrrollada de nuestra generación -los albañiles, creo, no se apuntan, pero los adolescentes, a lo que tengo visto, tampoco- de sustituir el tradicional darse la mano entre los tíos por besarse levemente en ambas mejillas (o lo que es más confundente: un poco de las dos cosas en desconcertante maridaje). Primero que raspa un poco, y luego que se hace raro, para qué nos vamos a engañar. Desde luego que aquello de "chocar esos cinco" resulta algo anacrónico, dado que las armas que pudiesemos portar ya no se empuñan tan visiblemente. Y por descontado que besuquearse no hace daño a nadie, e incluso implica tal vez un rasgo civilizatorio que quién sabe si ya se empleaba como salutación en el mundo antiguo. No obstante... ¡no obstante! ¿Qué verdadera necesidad hay de ello? ¿Es  que no es suficientemente tonto catar mejilla de hembra cualesquiera? ¿Es que somos rusos, nosotros?  ¿O acaso es que nos importa lo más mínimo que el colega de turno use after-shave, colonia o perfume? Y sí, confesamos de antemano nuestra ligera homofobia y hasta metrosexualfobia, en el sentido etimológico literal del término: nos produce cierto temorcillo, que no en absoluto odio (y no nos vengan con que ese temor lo es hacia nuestro propio deseo reprimido, discurso tan ridículo como cansino: en realidad, según eso también somos gerontófilos, puesto que fingiríamos preferir piel de bebé a la de señora mayor). Por todo ello, lanzaremos la mano siempre a ver qué pasa, y si hay que besar también, que nos pille todas las veces por sorpresa, o, para los más sensibles -que no anticuados: ya he mencionado que la chavalada ni tiene en cuenta la posibilidad del ósculo masculino, quizá por la alusiva sonoridad del vocablo...-, rápidamente abrazo de emergencia y palmaditas en la espalda de viril reconocimiento. Ahí queda eso, amigos mal afeitados, y besos...   

viernes, 3 de septiembre de 2010

jueves, 2 de septiembre de 2010

Primer Trueque de Material Escolar Adelita

Vuelta al cole gratuita

Se trata de un evento totalmente gratuito, donde cualquier persona que seacerque podrá cambiar el material escolar que lleve por otro que le convenga. Sin dinero. Una “vuelta al cole” amena, divertida y sin necesidad de gastar ni un solo euro.

El objeto es intercambiar todo tipo de material para la inminente vuelta al colegio: ropa, libros, mochilas, pinturas, calzado, abrigos, instrumentos musicales, manualidades....

Adelita, Red de Trueque Urbano, asociación sin ánimo de lucro, dedicada a la promoción del trueque como alternativa al sistema de consumo y compraventa, ha realizado ya numerosos encuentros de trueque con gran éxito de participación en otros espacios madrileños como el Matadero, o el palacio de Gaviria.

La recepción de material empezará a las 12.30 h. y el trueque dará comienzo a las 13.30 h. El evento estará en marcha durante todo el día.

La cita será en el CSA La Tabacalera, c/ Embajadores 53. Embajadores.
Regalo seguro: Además, como fórmula de promoción del intercambio y el
reciclaje, todos los trueques tendrán como regalo un bono de 10 puntos
para canjear en la tienda “Adelita”, en el Palacio de Gaviria, 9. Madrid.
Más trueque: Este sistema, tan antiguo y novedoso al mismo tiempo,
continuará durante la semana del 6 al 12 de septiembre en el Centro
Social Autogestionado La Tabacalera de Lavapiés, y durante todo el año en la red de
centros de trueque Adelita.

Volátil calderilla

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/dinero/plastico/favor/elpepisoc/20100902elpepisoc_1/Tes

Estúpidas encuestas

No me refiero a las encuestas expresa y específicamente estúpidas -ya sabéis a lo que me refiero-, sino a todas las estúpidas encuestas que nos jibarizan todavía un poco más. Es indigno participar de cualquiera de ellas, a menos que sean bien remuneradas. En las universidades más accesibles y hueras preparan a los licenciados para espías: así, el psicólogo es un espía de nuestra intimidad, el sociologo un espía de nuestra publicidad y el antropólogo un espía de la intimidad y publicidad de otros (por no hablar del filósofo, que espía lo invisible en el curso de los tiempos, o del pedagogo, que espía especializadamente en pedófilo). Sentado esto, siempre se puede arguir que tales espionajes legales son necesarios en la sociedad de masas, e incluso buenos para tenerlas adecuadamente satisfechas. Resulta difícil discutir este punto, puesto que depende de una premisa práctica: que somos masa porque no hay otro remedio que formarnos como masa, pero quizá existan otras alternativas de organización de las (super)poblaciones. En cualquier caso, empresas enteras recaudan dinero con unas encuestas a las que no tenemos porqué responder, ni sincera ni insinceramente, y pobres pringaos malviven de atacarnos por la calle con sus consultas, raramente siendo capaces de explicitarnos con qué fines. Que se busquen un trabajo de verdad, hombre, o que la armen si es preciso.