Blog de crítica de la cultura y otras balas de fogueo al gusto de Óscar S.

Encuadre: página de "Batman: Year One", Frank Miller y David Mazzucchelli, 1986-7, números 404 a 407 de la serie.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Pequeñas y grandes miserias de los grandes y pequeños pensadores: PANTEISMO

Van Plotino o Spinoza o Schelling o... a un puesto de perritos calientes en Nueva York y piden: "póngame Uno con Todo".

martes, 24 de agosto de 2010

¿Qué es "tecnología" hoy?

Para hablar en serio del asunto, el artículo de pensamiento seguramente más importante del siglo XX. No digo que sea fácil, menos aún que lleve razón, sólo que el hecho de que no sea obligatorio en las escuelas demuestra el total desinteres real por que exista el razonamiento crítico y demás gaitas zamoranas con que nos venden la moto.

http://www.heideggeriana.com.ar/textos/tecnica.htm

(Si no se lee entero debereis buscarlo, es imprescindible). La tecnología no es el pharmakón platónico, neutro en sí y sólo malo si se usa mal. Lo mismo dice el Escohotado de las drogas pero yo no se lo repetiría a mis alumnos. No hace ni 250 que se inventó la maquina de vapor y el planeta es ahora algo absolutamente irreconocible para hombres que vivieron miles de millones de años en la inopia tecnológica. La técnica modernamente entendida ya ha destruido el mundo, o si no que se lo pregunten a los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki. Nunca sabremos si el hombre será capaz de dar un uso benéfico a la tecnología, pero sí sabemos que se lo dará malefico siempre que pueda. Esta asimetria no tiene remedio, y nadie es culpable de ella. Si algo puede ser utilizado en la peor de las formas posibles, podemos estar seguros de que se hará como de la salida del sol. Y lo contrario es sólo hipotético, anecdótico y sometido a la voluntad siempre incierta de una minoría, que en cualquier caso durara poco. Los ejemplos históricos se podrían centuplicar. A no ser que creamos que efectivamente vivimos en un mundo mejor desde hace dos siglos, lo cual clama al cielo con sólo leer un periódico. Siempre y cuando, claro, no entendamos por "mundo" nuestro jardín de españolitos privilegiados. No soy pesimista (total, un optimista sólo es aquel que cree que ya no puede ser peor), simplemente aplico un punto de vista no-moral sobre la naturaleza humana, desde el cual no se trata de medir al hombre segun su capacidad para el bien o el mal, sino segun su capacidad sin más. Para un cínico, es obvio que ésta ha crecido exponencialmente, y eso nos gusta, de modo que seguiremos incrementándola al precio que sea. Quizá eso sea el hombre sobre la tierra: el gran experimento de la naturaleza para aumentar su poder, como si hubiese decidido ir a hacer pesas al gimnasio sin límite. Ya que me pongo estupendo, me pregunto cual podría ser ese límite, un ejercicio de ciencia-ficción, mi género favorito. Buen finde de playas para mis compañeros de especie.   

lunes, 23 de agosto de 2010

La crisis financiera explicada de manera sencilla, anónimo.

Heidi es la propietaria de un bar en Berlín. Como es natural, quiere aumentar las ventas, y decide permitir que sus clientes, la mayoría de los cuales son alcohólicos en paro, beban hoy y paguen otro día. Va anotando en un cuaderno todo lo que consumen cada uno de sus clientes. Esta es una manera como otra cualquiera de concederles préstamos.
Muy pronto, gracias al boca a boca, el bar de Heidi se empieza a llenar de más clientes.
Como sus clientes no tienen que pagar al instante, Heidi decide aumentar los beneficios subiendo el precio de la cerveza y del vino, que son las bebidas que sus clientes consumen en mayor cantidad. El margen de beneficios aumenta vertiginosamente.
Un empleado del banco más cercano, muy emprendedor, y que trabaja de director en la sección de servicio al cliente, se da cuenta de que las deudas de los clientes del bar son activos de alto valor, y decide aumentar la cantidad del préstamo a Heidi. El empleado del banco no ve ninguna razón para preocuparse, ya que el préstamo bancario tiene como base para su devolución las deudas de los clientes del bar. 
En las oficinas del banco los directivos convierten estos activos bancarios en "bebida-bonos", "alco-bonos" y "vomita-bonos" bancarios. Estos bonos pasan a comercializarse y a cambiar de manos en el mercado financiero internacional. Nadie comprende en realidad qué significan los nombres tan raros de esos bonos; tampoco entienden qué garantía tienen estos bonos, ni siquiera si tienen alguna garantía o no. Pero como los precios siguen subiendo constantemente, el valor de los bonos sube también constantemente.
Sin embargo, aunque los precios siguen subiendo, un día un asesor de riesgos financieros que trabaja en el mismo banco (asesor al que por cierto despiden pronto a causa de su pesimismo) decide que ha llegado el momento de demandar el pago de las deudas de los clientes del bar de Heidi.
Pero, claro está, no pueden pagar las deudas. 
Heidi no puede devolver sus préstamos bancarios y entra en bancarrota.
Los "bebida-bonos" y los "alco-bonos" sufren una caída de un 95% de su valor. Los "vomito-bonos" van ligeramente mejor, ya que sólo caen un 80%.
Las compañías que proveen al bar de Heidi, que le dieron largos plazos para los pagos y que también adquirieron bonos cuando su precio empezó a subir, se encuentran en una situación inédita. El proveedor de vinos entra en bancarrota, y el proveedor de cerveza tiene que vender el negocio a otra compañía de la competencia.

El gobierno interviene para salvar al banco, tras conversaciones entre el presidente del gobierno y los líderes de los otros partidos políticos.
Para poder financiar el rescate del banco, el gobierno introduce un nuevo impuesto muy elevado que pagarán los abstemios.

domingo, 15 de agosto de 2010

En lo que llevamos décadas pensando...

Imaginación y pornografía


Defensor de la pornografía como un acto de libertad, el artista inglés de cómics y escritor Alan Moore ofrece una interpretación de la historia humana en la que la libertad sexual y el desarrollo cultural van de la mano. Alan Moore todavía hace ruido -y sorprende incluso a sus lectores más fieles. Fue el caso de Lost Girls, serie de tres volúmenes producidos en colaboración con su esposa, la ilustradora Melinda Gebbie. Mejor conocido por su trabajo con los superhéroes, la ciencia ficción y el misticismo, el inglés sorprendió al entrar en el terreno del sexo. Y como lo radical es una constante en su obra, no se limitó al erotismo simple, antes al contrario, incluyó escenas explícitas de orgías sexuales y sexo oral, y experiencias bisexuales. Su cómic fue etiquetado como pornográfico. La situación se agravó, sin duda, por el hecho de que "Lost Girls" estaba protagonizado por tres personajes icónicos de la literatura infantil, Wendy (de Peter Pan), Alice (Alice in Wonderland) y Dorothy (El Mago de Oz).

La legitimidad de la utilización de figuras del imaginario infantil en una obra cargada de sexo genera polémica. No la genera la calidad de HD (¿la calidad del trazo de Gebbie está a la altura del texto del famoso marido?). Sin embargo, se hace más difícil dudar del valor y la calidad de 25, 000 años de libertad erótica, nuevo libro del autor el año pasado y aún desconocido en Brasil. Esta es una versión ampliada del ensayo Pantano Venus vs nazis Cock Ring: Algunos pensamientos sobre la pornografía, artículo publicado por Moore en el número 27 de Arturo, revista británica de línea contracultural. La aceptación de la obra fue desigual. Algunos críticos de Moore, con alguna razón, vieron el trabajo como expresión del diletantismo del autor, que trataba de descalificar a sus opositores degradándolos intelectualmente. Sería fácil aceptar esa tesis si no fuese por el raro poder de comunicación y persuasión de Moore. Alan Moore defiende la tesis de que hasta el advenimiento del cristianismo "platónico", con los escritos del apóstol Pablo, el cuerpo no era motivo de vergüenza en Occidente. Moore recuerda que Roma, incluso en sus días de gloria, siempre había mantenido una relación viva con el sexo, permisiva con la homosexualidad y con el sexo en grupo. El autor llama la atención sobre las estatuas romanas clásicas, en la que hay muchos ejemplos de desnudos y situaciones sexuales -todos a la vista de cualquier ciudadano de cualquier edad. Para el inglés, esta apertura hacia el sexo no se limita, en principio, a los griegos y romanos. Sería un sello distintivo de las civilizaciones que han dejado un sinnúmero de marcas que se ven en sus estatuas eróticas, sobre todo en piezas sagradas relacionadas con ritos de fertilidad. Lejos de ser tachadas de imágenes inmorales, "sucias",  piezas antiguas como la Venus de Willendorf (tallada alrededor de 22. 000 años) se identifican como objetos rituales que todos pueden ver. Este tipo de arte no se limita a trabajar con la representación como un proceso de asepsia estética. Más bien, como en la pornografía,  cumplían la función de componer una atmósfera sexual efervescente y productiva (en más de un sentido). En Moore, la historia del sexo en Occidente se cuenta con un crescendo de la persecución con cierto heroísmo y acciones de resistencia. Como si civilización de base cristiana proporcionarse el combustible para los deseos "inmorales" de los creadores de todos los ámbitos del arte -desde las artes plásticas hasta la literatura, pasando por el cine y los cómics.
(Noticia aparecida hoy en uno de los diarios de Fortaleza, Brasil, y traducida y enviada por Miguel G.) 

sábado, 14 de agosto de 2010

José Luís Sampedro: escribir es vivir, por Manuel O.

Este es un libro singular, original, como lo son los que componen la obra de este barcelonés polifacético. Encierra entre sus páginas una biografía, una autobiografía, unas clases magistrales y un anecdotario de casi todo un siglo, el XX, que es al que pertenece Sampedro. Este XXI que transitamos le resulta extraño. Según sus palabras, es un polizón de este tiempo.
La imagen que se nos viene a la cabeza para analizar este texto es el de las matrioscas rusas, esas muñecas que encierran dentro de si otra más pequeña, y otra, y otra... hasta formar una familia clónica en disminución. Así, la biografía fue escrita por su esposa, Olga Lucas, pero fue tomada al dictado, de modo que es autobiografía, pero fue pronunciada en el curso de 10 clases que impartió a petición de la universidad de santander en el Palacio de la Magdalena, así que tiene una intención didáctica, y una excusa: disertar sobre el proceso de creación literaria desde el punto de vista del autor.
Sucede que este autor, Sampedro, cree firmemente en la imbricación de la vida del creador con su proceso creativo, y en la interacción de los factores vitales con los creativos. No puede haber creación solo con la técnica, y es ahí donde empieza a despuntar el arte, donde la técnica deja de explicar la obra. Esa espiritualidad casi religiosa -aunque es notorio el agnosticismo declarado de Sampedro- le parece imprescindible para el proceso creativo "autentico" desdeñando la aplicación de patrones de fabricación de libros por dar como resultado obras huecas, carentes precisamente de ese espíritu que las convierte en arte. No obstante, Jose Luis otorga importancia a las formas. El escribir por necesidad no garantiza que la obra vaya a tener calidad. En el uso de la técnica está el virtuosismo de quien maneja con destreza las herramientas de su oficio. Se pude tener una gubia de magnífica calidad y saber usarla con maestría, pero hasta que esta no se desliza por un madero con intención de convertirlo en mueble, no se está haciendo arte. de igual manera, tampoco puede nacer una obra de arte solo con el sentimiento. Este debe ser domeñado, educado, enriquecido y filtrado en un esfuerzo constante por hacer la obra grande e inteligible para el público. Y este es el terreno de la técnica, donde la pulsión de la escritura se convierte en obra escrita. Jose Luís nos explica la importancia de la documentación y del trabajo constante para "creerse" la obra, según el, el primer paso para escribirla y hacer que los lectores se la crean.
Esta visión total del proceso creativo, es la clave para explicar el por qué del libro que analizamos. Igual que el escritor no puede deslindarse de su vida para hablar de su obra, o el fondo no puede hacerlo de la forma, cuando Sampedro nos viene a hablar de su obra, lo que en realidad nos va a contar es su vida. Escribir es vivir, revivir lo visto y rumiado, contarlo, compartirlo, hacer comunión con ello y en la común-unión de lo visto, lo vivido, lo reflexionado, aparece la vida enriquecida. por eso escribir es vivir. por eso, hablar de la obra de sampedro es hablar de su vida; por eso, al fin, en las conferencias sobre su obra el escritor debe hablar de su vida, autobiografiarse, darse a conocer para ser él mismo objeto de estudio, comprensión y aprovechamiento para que, como dijo Cervantes, "quien haya orejas oya", acorde a la ideología del autor sobre la didáctica, que se resume en que educar es amar y provocar para lograr la "autenticidad", el humanismo desbordante de sampedro se adueña del ambiente y lo distiende, hace gozar al auditorio con su fina ironía y se presenta siempre con humildad, en parte como estrategia para no ser dañado. La consecuencia de esta actitud es la completa empatía entre el público asistente y el ponente, y dentro del público nos contamos los lectores, que escuchamos más que leemos las palabras de sampedro recogidas por Olga solo para nuestros ojos.
Y por ellos vemos cómo el autor de La vieja sirena, de La sonrisa etrusca y de tantos libros sabios, sensibles y profundamente humanos desgrana su vida y obra en asaltos cordiales en el sentido etomológico del término: de corazón. esa filosofía de vida que se transluce en sus textos queda plasmada y explicada con lucidez, sencillez, humor y humanidad. no podría ser de otra manera, tratándose de la la biografía de un hombre vital que piensa que hacer es hacerse. Siempre en movimiento, sin dejar nunca de mirar a su alrededor, de sacarle a la realidad las historias que preñan nuestros días. Impresionante, oiga.

Contra la imaginación, recalcitrante Vicente Verdú, 14/01/2010, El País, enviado por Miguel G.

Cuenta Román Gubern a propósito del recién fallecido Eric Rohmer que en 1986, siendo él parte del jurado en la Bienal de Venecia, algunos de sus colegas se negaban a premiar la película rohmeriana El rayo verde, arguyendo que la crisis que vivía la protagonista en el filme era la propia crisis del director en la vida real. Es decir, se negaban a premiar una película basada en la experiencia directa de su autor y, a lo que parece, valorarían más otra cualquiera que no se hallara directamente vivida sino por completo imaginada. Esta posición, por peregrina que parezca, es la que ha predominado hasta nuestros días y sólo ahora cuando se dice que algo se encuentra basado en hechos reales adquiere un punto positivo. En la inminente etapa anterior, por el contrario, se hacía hincapié en que los hechos pertenecían a una historia inventada y su parecido con la realidad sería sólo una "pura coincidencia".
Este latiguillo a favor de la pura imaginación y contra lo impuro de lo realmente sucedido ha sido uno de los peores subterfugios en que se han basado un sinfín de malas y mentirosas obras de hoy. ¿Qué puede saber alguien de cuarenta años sobre la Guerra Civil, más allá de una versión de una versión de otra versión, oral o escrita? ¿Qué puede contarnos sobre los campos de concentración, los gulags, las cárceles y sus presidiarios alguien que no estuvo allí? ¿Qué oferta, más allá del entretenimiento, puede brindar una novela redactada ahora sobre los faraones? Acaso el ejercicio malabar de llegar a hacer emocionalmente verosímil lo que ni el mismo autor conoce con certeza. Quizás sólo la observación de las piruetas que el forjador de mentiras o mentirijillas más o menos coordinadas, entretenidas y hábiles redacta para ocupar el tiempo del insomnio, el ocio o el viaje.
Efectivamente, el autor o la autora pueden transmitir sus impresiones a propósito de las lecturas sobre los hechos del Dos de Mayo o la caída del Imperio Romano, pero ¿cómo distinguir este ejercicio entretenido de un entretenimiento más, desde el sudoku al circo? ¿Cómo mejorar, además, con la letra lo que hace una película o un telefilme enriquecidos con los medios de la tecnología audiovisual?
A igual nivel de imaginación, la escritura siempre saldrá perdiendo y, en uno u otro caso, el producto no pasará de ser una "re-creación" recreativa. Es decir, un regalo infantil de la emoción o del cuento. Ni menos ni más.
A igual nivel de calidad, una historia vivida, sin embargo, una comunicación de la experiencia propia o una confesión personal de lo vivido, sus enredos, logros y contradicciones, sólo puede ofrecerlo su autor / protagonista y en ello reside el emergente valor de la "no ficción".
El rayo verde de Rohmer vale tanto como el valor de otra película, pero a eso se añade el inimitable valor de lo vivido. De otro modo, aquello que se ofrece al espectador o al lector son artificios, mentiras ensartadas arteramente para enganchar al comprador. ¿Son literatura? ¿Son cine? Efectivamente, lo son, pero su interés decrece a medida que el espectador o el lector se ha hecho adulto, se ha curtido en mil pantallas y viajes, se ha instruido y aprecia los testimonios de verdad.
El peliculero de hace medio siglo tanto como el novelero del siglo anterior venían a cuento cuando la sociedad no permitía experimentar otras realidades y la información faltaba. Ahora, sin embargo, con incontables historiadores y multitud de creativos sobra, por un lado y otro, el pueril recurso a la "imaginación".
Testimonios de verdad o de intimidad absoluta dan su mejor contenido a la obra y dan sentido, simultáneamente, al ejercicio de una creación verdadera, escrita o no.

El mito del darwinismo, I: orígenes

http://laeradehobsbawm.wordpress.com/2010/08/09/hobsbawm-marx-y-darwin/

domingo, 8 de agosto de 2010