Blog de crítica de la cultura y otras balas de fogueo al gusto de Óscar S.

Encuadre: página de "Batman: Year One", Frank Miller y David Mazzucchelli, 1986-7, números 404 a 407 de la serie.

sábado, 14 de agosto de 2010

José Luís Sampedro: escribir es vivir, por Manuel O.

Este es un libro singular, original, como lo son los que componen la obra de este barcelonés polifacético. Encierra entre sus páginas una biografía, una autobiografía, unas clases magistrales y un anecdotario de casi todo un siglo, el XX, que es al que pertenece Sampedro. Este XXI que transitamos le resulta extraño. Según sus palabras, es un polizón de este tiempo.
La imagen que se nos viene a la cabeza para analizar este texto es el de las matrioscas rusas, esas muñecas que encierran dentro de si otra más pequeña, y otra, y otra... hasta formar una familia clónica en disminución. Así, la biografía fue escrita por su esposa, Olga Lucas, pero fue tomada al dictado, de modo que es autobiografía, pero fue pronunciada en el curso de 10 clases que impartió a petición de la universidad de santander en el Palacio de la Magdalena, así que tiene una intención didáctica, y una excusa: disertar sobre el proceso de creación literaria desde el punto de vista del autor.
Sucede que este autor, Sampedro, cree firmemente en la imbricación de la vida del creador con su proceso creativo, y en la interacción de los factores vitales con los creativos. No puede haber creación solo con la técnica, y es ahí donde empieza a despuntar el arte, donde la técnica deja de explicar la obra. Esa espiritualidad casi religiosa -aunque es notorio el agnosticismo declarado de Sampedro- le parece imprescindible para el proceso creativo "autentico" desdeñando la aplicación de patrones de fabricación de libros por dar como resultado obras huecas, carentes precisamente de ese espíritu que las convierte en arte. No obstante, Jose Luis otorga importancia a las formas. El escribir por necesidad no garantiza que la obra vaya a tener calidad. En el uso de la técnica está el virtuosismo de quien maneja con destreza las herramientas de su oficio. Se pude tener una gubia de magnífica calidad y saber usarla con maestría, pero hasta que esta no se desliza por un madero con intención de convertirlo en mueble, no se está haciendo arte. de igual manera, tampoco puede nacer una obra de arte solo con el sentimiento. Este debe ser domeñado, educado, enriquecido y filtrado en un esfuerzo constante por hacer la obra grande e inteligible para el público. Y este es el terreno de la técnica, donde la pulsión de la escritura se convierte en obra escrita. Jose Luís nos explica la importancia de la documentación y del trabajo constante para "creerse" la obra, según el, el primer paso para escribirla y hacer que los lectores se la crean.
Esta visión total del proceso creativo, es la clave para explicar el por qué del libro que analizamos. Igual que el escritor no puede deslindarse de su vida para hablar de su obra, o el fondo no puede hacerlo de la forma, cuando Sampedro nos viene a hablar de su obra, lo que en realidad nos va a contar es su vida. Escribir es vivir, revivir lo visto y rumiado, contarlo, compartirlo, hacer comunión con ello y en la común-unión de lo visto, lo vivido, lo reflexionado, aparece la vida enriquecida. por eso escribir es vivir. por eso, hablar de la obra de sampedro es hablar de su vida; por eso, al fin, en las conferencias sobre su obra el escritor debe hablar de su vida, autobiografiarse, darse a conocer para ser él mismo objeto de estudio, comprensión y aprovechamiento para que, como dijo Cervantes, "quien haya orejas oya", acorde a la ideología del autor sobre la didáctica, que se resume en que educar es amar y provocar para lograr la "autenticidad", el humanismo desbordante de sampedro se adueña del ambiente y lo distiende, hace gozar al auditorio con su fina ironía y se presenta siempre con humildad, en parte como estrategia para no ser dañado. La consecuencia de esta actitud es la completa empatía entre el público asistente y el ponente, y dentro del público nos contamos los lectores, que escuchamos más que leemos las palabras de sampedro recogidas por Olga solo para nuestros ojos.
Y por ellos vemos cómo el autor de La vieja sirena, de La sonrisa etrusca y de tantos libros sabios, sensibles y profundamente humanos desgrana su vida y obra en asaltos cordiales en el sentido etomológico del término: de corazón. esa filosofía de vida que se transluce en sus textos queda plasmada y explicada con lucidez, sencillez, humor y humanidad. no podría ser de otra manera, tratándose de la la biografía de un hombre vital que piensa que hacer es hacerse. Siempre en movimiento, sin dejar nunca de mirar a su alrededor, de sacarle a la realidad las historias que preñan nuestros días. Impresionante, oiga.

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